La
construcción de viviendas de interés social bajo y medio en México es uno de
los sectores en donde el Gobierno y empresas enfocan sus esfuerzos cada año. No
obstante, la calidad y materiales de los inmuebles son deficientes en 35 de
cada 100 hogares, señalan datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).
Casi
un 70% de las familias mexicanas cuentan con una propiedad, departamento o casa
pero en su mayoría no tienen la calidad adecuada para habitarse, explica un
estudio del BID. A eso se le debe sumar que más del 65% de población labora de
forma informal, lo cual les impide obtener créditos hipotecarios en bancos o en
Infonavit, es decir, no les es sencillo fincar, arreglar o ampliar su hogar.
Del
mismo modo, datos del INEGI demuestran que créditos de entre 110 mil y 150 mil
pesos han sido utilizados para ampliar o remodelar los inmuebles, ya que en
muchos de los casos los 36 ó 40 metros cuadrados no proveen calidad de vida
para albergar a una familia de 5 o más personas.
Además
datos oficiales nos dicen que más de 16 millones de casas en México requieren
ampliarse o mejorarse, por ello, la búsqueda de nuevas soluciones constructivas
será una opción viable para efectuar
esas acciones.
También,
a la problemática debe agregársele el abandono de más de 103 mil casas, las
cuales se quedaron sin inquilinos, en el mayor de los casos, porque no existe
un plan de urbanización que dé acceso a servicios, escuelas y empleos.
Para
mejorar la calidad de las viviendas se necesitan planes especializados y
congruentes a las necesidades de la ciudadanía. Por eso recurrir a nuevos
métodos constructivos es lo mejor.
Nos
vemos a la próxima…
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