jueves, 30 de octubre de 2014

Que la construcción sí sea un arma frente a los fenómenos naturales

Estos últimos dos años, México ha estado involucrado en catástrofes naturales muy severas, de las cuales aún no se reponen cientos de mexicanos; y es que no sólo ha habido una ola creciente de sismos, sino que terribles huracanes han afectado enormemente el entorno viviendero de nuestro país. 

Los  huracanes Ingrid y Manuel en Guerrero dejaron afectadas a más de 8 mil personas en aproximadamente 3 mil viviendas, de las cuales hasta el día de hoy se han entregado no más de 1,300.  Asimismo en los Cabos se estima que el huracán Odile dejó 14 mil viviendas afectadas dejando a miles de mexicanos varados en medio de la “nada”.

Si bien la Comisión Nacional para la protección y Defensa  de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef) invita a toda persona que posea una vivienda a informarse sobre 9 tipos de productos de seguros que brindan protección a los hogares.  -Y es que el seguro contra daños a casa habitación te protege entre otras cosas, frente ante los daños causados por los fenómenos naturales- es muy importante que los mexicanos edifiquen sus viviendas a partir de materiales que brinden una extraordinaria fortaleza y durabilidad, que permitan crear estructuras arquitectónicas del más alto desempeño y solidez.  Y es que las zonas más afectadas por los desastres naturales siempre serán las que evidencien una mala planificación en su  construcción.

Los mexicanos solemos decir la ya famosa frase “esto no me va a pasar a mí”,  la cual ha dejado mal amparados a cientos de personas, que difícilmente pueden reponerse ante une pérdida de la magnitud que originan los fenómenos naturales; por ello además de contar con un seguro para sus viviendas, es necesario que éstas desde sus cimientos y planificación inicial sean resistentes en sí frente a huracanes o movimientos sísmicos considerables.

La elección del material de las viviendas en México, sí está en las manos de los mexicanos, ya que el 75 % realizan su casa mediante la auto construcción, lo cual les brinda la oportunidad de considerar desde la construcción y edificación, la correcta elección de materiales que brinden seguridad a sus hogares.

Además, las acciones que se tomen después de la catástrofe natural en relación a la reconstrucción de las viviendas deben ser inmediatas en orden de salvaguardar la seguridad y el techo de los mexicanos; hay nuevas opciones constructivas, que permiten llevar una planta móvil a la zona afectada para ayudar a la edificación de las viviendas en un lapso corto de tiempo; y es que la mayoría de las veces en que se presentan desastres naturales, no se toman acciones rápidas a causa de los complicados sistemas constructivos tradicionales que tardan en ofrecer soluciones hasta en un periodo de por lo menos un año. 

 Es la arquitectura también una defensa contra desastres naturales, se requiere que toda la población del país tome conciencia de que los desastres naturales pueden ocurrir en cualquier momento y debemos estar en constante alerta, sobretodo en estos tiempos.

En México sólo 4.5 % de las viviendas (alrededor de 1.3 millones) cuentan con un seguro contra daños, siendo que en promedio el pago de una prima anual oscila entre los $1,500 y $2,000 pesos para las casas de interés social, mientras que las valuadas arriba de $500,000 pesos, pagan entre $3,000 y $8,000 pesos; cifras considerables si se toman en cuenta los daños y percances que ocasionan los desastres naturales.


Nos vemos a la próxima…